Para oxigenar un poco de tanto Chrome y de tanto gadget, nada mejor que poner los pies en la tierra (en este caso las manos) y hacer algo para recuperar el sabor de los tomates: cultivarlos uno mismo.
Como bien dice la autora en Tomateras: plagas, hongos, nutrientes y evolución Septiembre: “Desde luego, no hay nada más feliz y relajante que un huerto…, se te olvidan todos los problemas importantes y sólo piensas en bichos, hongos, y nutrientes”.
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